Diferentes Sistemas Operativos = diferentes resultados
El vehículo llamado ser humano, hábitat y herramienta del ser inmortal y trascendente que somos, está configurado como un robot biológico gestionado por un conjunto de programas dirigidos por un sistema operativo (SO) y una suite de aplicaciones ampliable y desarrollable a lo largo de su periodo de funcionamiento, es decir, de nuestra existencia en esta dimensión de conciencia 3D (Tercera Dimensión).

En el campo de la informática, implementada a imagen y semejanza del funcionamiento de la psique humana, aunque sin alcanzar el nivel de sofisticación de ésta, utilizamos tres Sistemas Operativos diferenciados principalmente: Windows (derivado de MS-DOS), Linux (derivado de UNIX, el primer SO multitarea), y Mac OS (derivado indirectamente de UNIX a través de otros SO’s intermedios).

La mente humana, con su triple programación psico-emocional-instintiva, también necesita del concurso de su propio SO para funcionar y dirigir toda la suite de aplicaciones con las que estamos dotados y que podemos ampliar a lo largo de nuestra vida.
Este Sistema Operativo se llama Programa EGO (del latín “Ego” que significa “Yo”). Pero no todos venimos de serie con el mismo SO…
¡Y ahí está la diferencia más importante a la hora de funcionar al 100% y alcanzador y asegurar los mejores resultados!

Al igual que en el mercado de la informática a nivel de usuario no profesional, donde Windows es el SO predominante con un cuota del 90%, la inmensa mayoría de las personas nacemos con el Sistema Operativo Windows instalado de serie; es un SO con el mayor consumo de recursos y procesos redundantes de los tres, el menos estable y vulnerable a los programas maliciosos (virus informáticos), el más problemático a la hora de instalar actualizaciones, y viene equipado de serie con puertas traseras, o sea, con vías de entrada a programas que introducen o extraen información del sistema sin nuestro permiso…

Aclaro este punto: No soy un hater de Windows ni de Microsoft -si bien nunca he sido un usuario satisfecho con el rendimiento de este SO- y únicamente estoy utilizando esta metáfora para explicar la realidad tangible de la diferencia de funcionamiento y rendimiento en nuestra programación como seres humanos según el SO o Ego que tenemos instalado de serie.
Un 8% de la cuota de mercado corresponde a computadoras equipadas con Mac SO fabricadas por la empresa Apple, y el 2% restante (son porcentajes aproximados) de los equipos ha cambiado a SO’s con el kernel (núcleo de sistema) de Linux, de los cuales hay varias distribuciones o líneas diferenciadas entre sí por su diseño y configuración.
Las personas que nacen con el Mac SO instalado de serie son aquellas cuyos padres y entorno familiar están óptimamente configuradas, es decir, son familias psicológicamente sanas y que se rigen por sistemas de creencias y valores funcionales y empoderantes, todo lo contrario de quienes han nacido donde opera el SO Windows del gigante monopolísitico Microsoft.
Por último, una fracción en continuo crecimiento de personas verdadera y radicalmente insatisfechas, hartas de los problemas y limitaciones -o impedimentos- de la programación de Windows- han decidido desinstalar este SO disfuncional e instalar alguna distribución basada en Linux. Yo soy una de esas personas, y tomé mi decisión hace ya casi 15 años.

Ahora voy a compartir contigo un dato que puede ser una buena noticia o todo lo contrario; La base de tu programación como ser humano, incluyendo los cimientos de tu sistema de creencias y valores, sobre los cuales interpretarás todas tus experiencias y a partir de ahí seguirás construyendo tus propias creencias y valores, no es tuya, no la has diseñado ni desarrollado tú, sino que ha sido descargada desde el ordenador servidor de tu línea ascendente transgeneracional, es decir, de tus antepasados directos comenzando por tu madre y tu padre y siguiendo por tu abuela y abuelo hasta 72 generaciones atrás en el tiempo, si bien son las 4 inmediatamente anteriores las que mayor porcentaje de programación te entregan como legado.

La influencia más directa e importante es la de la madre porque es en ella donde se forma y programa nuestro vehículo o avatar humano, y de hecho permanecemos psicológicamente unidos a ella hasta que cumplimos los 3 años de edad y comenzamos a vernos y sentirnos como un ser diferente y separado de ella.
Hasta ese momento crucial de nuestra existencia somos como un disco duro externo conectado todo el tiempo a la computadora Madre y descargando información de ella.

Según el estado y calidad de la programación de tu sistema familiar de origen así será el tuyo al comenzar a funcionar como ser humano individual. En tu mano está cambiar esta programación de origen cuando es disfuncional y/o está obsoleta y es también nuestra principal responsabilidad frente a nosotros mismos, pero esta tarea la mayoría de las veces solo se puede acometer en la edad adulta, cuando nos hemos separado al menos parcialmente del sistema familiar y operamos con nuestros propios recursos.
Sobre la base de nuestra programación de origen y del feedback recibido de nuestro entorno desarrollamos un personaje, el cual es simplemente un programa con su guión de procesos de obligado cumplimiento, pero que podemos borrar y desinstalar cuando así lo decidamos para descargar un programa más funcional y eficiente que esté alineado con nuestro verdadero ser y potencialidades.
¡No podemos cambiar al personaje pero sí podemos cambiar de personaje!

Haz click en este link y aprende más sobre este tema crucial y decisivo para tu éxito en la vida:
Hay quienes afirman que nuestra vida es una simulación programada por entidades infinitamente inteligentes -o casi- que alcanza un nivel de realismo extraordinario hasta el punto de parecernos real a nuestra limitada percepción humana:
“La realidad es una ilusión, aunque muy persistente.”
Albert Einstein
Tal y como escribiera el filósofo e iniciado Platón en su libro “La República”, obra sobre política, concretamente en su Libro o Capítulo VII titulado “Alegoría de la Caverna”, nuestra existencia se desarrolla en una metafórica cueva o caverna donde las sombras proyectadas en la pared en medio de la oscuridad apenas iluminada del lugar representan aquello que tomamos como nuestra realidad.
Este capítulo de la obra de Platón sirvió de inspiración para otras obras literarias, científicas y filosóficas, y también para películas como “Ellos viven”, de John Carpenter (1988) o la muy renombrada y celebrada trilogía de “Matrix” estrenada en 1999 con gran éxito entre el público y la crítica. ¿Una reminiscencia de nuestra verdadera realidad?

Durante el proceso de experimentación con los múltiples eventos que se suceden en nuestra vida así como las relaciones que establecemos con otras personas, vamos desarrollando subpersonalidades para gestionar del mejor modo posible cada una de estas situaciones; estas subpersonalidades son como personajes secundarios dentro del reparto de la película de nuestra propia vida, y son el equivalente a los Sistemas Operativos secundarios que operan a través de las virtual boxes en las computadoras, donde hay un SO principal o anfitrión, con el que se inicia siempre al encenderla, y uno o varios SO’s subsidiarios o huéspedes que solo inician una vez cargado el principal.

Sin embargo, y al contrario de lo que sucede en la computación, en nuestra psique humana estos programas huéspedes o subpersonalidades deciden por ellos mismos, sin permiso del Ego (Personaje Protagonista) y mucho menos del Usuario (Actor/Actriz-Guionista y Director/a legítim@ de la película) cuando entrar en funcionamiento e intervenir directamente y por su propio interés en el proceso de nuestra producción cinematográfica.
Lee este artículo y profundiza en esta apasionante, compleja y amenazante realidad:
El hecho indudablemente cierto es que en el papel de seres humanos no gestionamos directamente el funcionamiento del vehículo que nos sirve como herramienta vital para experimentar, aprender y evolucionar, sino que al igual que los pilotos en los actuales aviones supersónicos de caza e interceptación y también en un número cada vez mayor de aviones de pasajeros, lo hacemos indirectamente a través de una computadora programada (con nuestro Sistema Operativo principal) que es la que tiene acceso directo a las superficies de control del vehículo aéreo.

Además de nuestro SO y debajo de él disponemos también de serie de un programa muy básico pero imprescindible para el funcionamiento mínimo de nuestro vehículo vital, equivalente a la placa madre equipada con el BIOS (Basic Input/Output System o Sistema Básico de Entrada y Salida de información) y que es el cerebro reptil o instintivo, cuya programación está orientada exclusivamente para asegurar nuestra supervivencia.
Y por encima del SO disponemos de 8 Inteligencias Múltiples programadas para otras tantas áreas específicas de nuestro desempeño.

Hasta aquí llegamos en el artículo de hoy, ¡te he dado mucha información para integrar y reflexionar! En el siguiente artículo compartiré contigo la clave para que puedas reivindicar tu legítimo papel como único operador del sistema y comenzar a recuperar tu verdadera libertad como ser humano, y con ella abrir todas las puertas a obtener los resultados que mereces acordes a tu verdadero e insospechado potencial.
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Alejandro del Roble
Coach y Mentor del Camino del Héroe
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